Cualquier parecido a la siguiente historia en la vida real, es mera coincidencia.

Todo sucedió en un lluvioso y lánguido día de otoño. Elvira y Julián, matrimonio de alto postín, pasaban la tarde juntos, descansando plácidamente en su casa, leyendo y escuchando música mientras se hacia de noche. Todo discurría con una sosegada normalidad hasta que… Elvira hizo una pregunta:


Elvira: ¿Qué harías si me muriese?


Julián: (Sorprendido) Pues… Te guardaría luto, claro está.

Elvira: ¿Durante mucho tiempo?

Julián: ¡Muchísimo tiempo!

Elvira: ¿Por qué?

Julián: (Serio) Porque te amo, querida, y tu pérdida sería extremadamente dolorosa para mi.

Elvira: (Con una sonrisa tierna) Qué bonito… ¿Volverías a casarte?

Julián: (Rotundo) No.

Elvira: (Con expresión dolida) ¿Por qué no? ¿No te gusta estar casado?

Julián: Claro que me gusta, querida.

Elvira: ¿Entonces si que te volverías a casar?

Julián: (Carraspeando un poco) Creo… ejem… después de haberte guardado luto durante el tiempo suficiente, mucho, cuando mi vida volviese a tener sentido, probablemente si.

Elvira: ¿También dormirías con ella en nuestra cama?

Julián: Bueno… Es de suponer, no?

Elvira: ¿Reemplazarías mi foto por la de ella en la mesilla de noche?

Julián: Pondría las dos fotos.

Elvira: ¿También tendrías sexo con ella?

Julián: (Bebiendo un sorbo de café) Seguramente llegaríamos a eso.

Elvira: (Pensativa) ¿Jugarías también al golf con ella?

Julián: Si, lo haría.


Elvira: ¿Le darías mis palos?

Julián: No, es zurda.

Elvira: (Tremendamente furiosa) ¡¡¡¿Cómo?!!!


Julián: (Con los ‘güevos’ por corbata) ¡Mierda!


Enlace

0 Comments

Post a Comment