Hoy no es el día del padre, tampoco es el día de su santo, su cumpleaños, ni alguna otra festividad. Hoy quiero dedicar este emotivo poema sin otra razón, más que el cariño que merecen, a todos los padres, ¿y por qué no? a todas las madres de este planeta, que con su cariño nos han forjado, entregándolo todo por sus hijos. Para ustedes este poema en la voz de Francisco Stanley (Q.E.P.D).

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Poema del Padre

Oye negra, ¿Te puedo hablar?

ya los chicos se han dormido.

Así que, así que deja el tejido que después te equivocas.

Hoy te quiero preguntar…

Por qué motivo las madres amenazan a sus hijos

con ese estribillo fijo de ¡Ah, cuando venga tu padre!

Y con tu padre de aquí y con tu padre de allá,

resulta de que al final al verme llegar a mí,

ven entrar a Caín y escapan por todos lados.

Y yo, que vengo cansado de trabajar todo el día,

recibo de bienvenida una lista de acusados.

Tú empiezas con tus quejas y yo tengo que enojarme,

igual que hacía mi padre al escuchar a su vieja.

Entraba a fruncir la ceja apoyando a ese fiscal,

que en medio del temporal se erigía en defensora.

Lo mismo que tú ahora que siempre me dejas mal.

Si los perdono, ¡qué ejemplo! ¡Es así como los educas!

Si los castigo, ¡no tienes sentimientos!

A mí, a mí que llegué contento y no tuve más remedio

que poner cara de serio.

Y escuchar tu letanía.

A mí, a mí que me paso el día

pensando en jugar con ellos.

Yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo,

de la gente y de todo lo que pasa.

Los hijos son la esperanza

y el porqué de nuestras vidas.

Por eso nunca les digas ¡ah, cuando venga tu padre!

No quiero encontrar culpables,

quiero encontrar alegría

que no me pongas de escudo, como lo hacía mi madre

que consiguió que a mi padre lo imaginara un verdugo.

Él llegaba y te aseguro, que se acababan las risas.

Y en lugar de una caricia o hablarle como a un amigo,

lo miraba compungido presintiendo una paliza.

Y el pobre que me entendía, sacudiendo la cabeza,

escuchaba con tristeza lo que mi madre decía.

Y que él, y que él de sobra sabía.

Que con éste no se puede, que me pinta las paredes,

que trajo las suelas rotas, que la calle, la pelota,
que me saca canas verdes.
¡A la cama sin cenar! aburrido me ordenaba.
Mi madre me consolaba y yo, yo lo culpaba a él
a él que había llegado recién de trabajar, cansado
y ya lo había yo amargado con todas mis travesuras.


Los hijos nunca analizan el sentimiento del padre
porque el brillo de la madre, es tan fuerte que lo eclipsa.
Sólo le hacemos justicia cuando nos toca vivir
a nosotros su problema.
Ay, si mi padre viviera ¡que recién lo comprendo!
Y porqu
é nunca me dijo lo mucho que me quería.
Si hoy yo sé cuanto sufría al ver enfermo a su hijo,
porque me miraba fijo el primer pantalón largo.
Y sé que, hasta me habrá besado cuando yo
estaba dormido.
Hoy que todo lo comprendo.
Por qué no estás a mi lado
.
Porqué no estás ahora para besarte bien fuerte
viejo lindo.
Y ofrecerte mi cariño a todas horas.
Ves a tu hijo que llora, pero llora con razón,
porque te pide perdón pensando en aquellos días.
En que ciego no veía que eras puro corazón.
Déjame negra que llore, es tan lindo desahogarse.
En fin, veamos, veamos que hacen nuestros
futuros señores. Mira esos pantalones.
Tápale un poco a la nena.
Si, si ya sé, no me lo digas,
hoy se
fue a la calle sola
Acuéstate rezongona, mañana, mañana será otro día.


Autor: Héctor Gagliardi.

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felicidadNos convencemos de que la vida será mejor después de cumplir los 18 años, después de conseguir un mejor empleo, después de tener un hijo, después de tener otro…

Entonces nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que nos sentiremos felices cuando lo sean. Después nos lamentamos porque son adolescentes difíciles de tratar; ciertamente, nos sentiremos felices cuando salgan de esa etapa.

Nos decimos que nuestra vida será completa cuando a nuestra (o) esposa (o) le vaya mejor, cuando tengamos un mejor carro o una mejor casa, cuando podamos irnos de vacaciones, cuando estemos retirados.

La verdad es que no hay mejor momento que este para ser felices. Si no es ahora, ¿Cuándo?

Una de nuestras frases favoritas es de Alfred de Souza: “Por largo tiempo parecía para mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda por pagar; entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta de que estos obstáculos eran mi vida”.

Esta perspectiva nos ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad: la felicidad es el camino. Debemos atesorar cada momento, mucho más cuando lo compartimos con alguien especial, y recordar que el tiempo no espera a nadie.

No espere hasta terminar la escuela, hasta volver a la escuela, hasta bajar diez libras, hasta tener hijos, hasta que vayan a la escuela, hasta que se case, hasta que se divorcie, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que muera, para aprender que no hay mejor momento que este para ser feliz. La felicidad es un trayecto, no un destino.

Amigo lector: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, reza el refrán. Como el agua, la vida se nos escapa de entre las manos esperando el mejor momento para hacer, lo que no puede esperar, la felicidad. El mejor momento es ahora.

Sean felices.

Tomado del libro La culpa es de la vaca, compilado por Jaime Lopera Gutiérrez y Marta Inés Bernal Trujillo.

En esta ocasión les relataré una historia. No, no es para niños, mas bien es para todos nosotros. Esta historia nos deja una valiosa enseñanza si se sabe aprovechar.

Este era un enorme árbol de manzanas al cual un niño amaba mucho. Todos los días jugaba a su alrededor, trepaba hasta la copa, comía sus frutos y tomaba la siesta bajo su sombra. El árbol también lo quería mucho.

Pasó el tiempo, el niño creció y no volvió a jugar alrededor del árbol. Un día regresó y escuchó que este le decía con tristeza:

_¿Vienes a jugar conmigo?el-arbol-de-manzanas

Pero el muchacho contestó:

_Ya no soy el niño de antes que juega alrededor de los árboles. Ahora quiero tener juguetes, y necesito dinero para comprarlos.

_Lo siento dijo el árbol_. No tengo dinero, pero te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas; así podrás comprar todos tus juguetes.

El muchacho tomó las manzanas, obtuvo el dinero y se sintió feliz. También el árbol fue feliz, pero el muchacho no volvió. Tiempo después, cuando regresó, el árbol le preguntó:

_¿Vienes a jugar conmigo?

_No tengo tiempo para jugar; debo trabajar para mi familia y necesito una casa para mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?

_Lo siento -repuso el árbol-. No tengo una casa, pero puedes cortar mis ramas y construir tu casa.

El hombre cortó todas las ramas del árbol, que se sintió feliz, y no volvió. Cierto día de cálido verano, regresó. El árbol estaba encantado.

_¿Vienes a jugar conmigo?- le preguntó.

_Me siento triste, estoy volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar, ¿puedes dármelo?

El árbol contestó:

_Usa mi tronco para construir uno; así podrás navegar y serás feliz.

El hombre cortó el tronco, construyó su bote y se fue a navegar por un largo tiempo. Regresó después de muchos años y el árbol le dijo:

_Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas.

El hombre replicó:

_No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo.

Entonces el árbol, llorando, le dijo:

_Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas.

Y el hombre contestó:

_No necesito mucho ahora, solo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos años…

_Bueno -dijo el árbol-, las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa.

El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas.

Esta es la historia sin fin de cada uno de nosotros. Como el árbol, nuestros padres nos prodigan amor en cada una de las etapas de nuestra vida. Nos cuidan, nos brindan su protección, y no dudan en darnos todo su apoyo, sin importar de lo que se trate, cuando estamos en problemas. Y acudimos a ellos entonces, cuando los necesitamos.

La historia de El árbol de manzanas, nos ofrece la oportunidad de recapacitar y detenernos a pensar, de que manera amamos a nuestros padres. Vayamos a verlos solo por el placer de acariciarlos, de escuchar sus consejos, sus historias sin importar que ya nos las hayan contado infinidad de veces. Disfruten a sus padres, ahora, en vida. Lo que hagamos por ellos la vida nos lo devolverá.

Sean felices.

Tomado del libro La culpa es de la vaca, compilado por Jaime Lopera Gutiérrez y Marta Inés Bernal Trujillo.

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Algunas de las razones más comunes por la que los niños odian la escuela.

Recuerdo cuando mis hijos eran pequeños y solía acompañarlos a su primer día en la escuela Primaria. Con frecuencia observaba como algunos niños se negaban a entrar a la escuela, otros lloraban y se prendían a las ropas de sus progenitores. Esto angustiaba a mi hijo.

A tan sólo unos pocos pasos antes de ingresar a la escuela mi hijo, de solo siete años de edad, cursaba el segundo grado, se empecinaba. “No quiero ir”, dijo. Desde que había entrado en primer grado, odiaba la escuela. ¿Qué le pasa? Pensé mientras él caminaba arrastrando los pies hacia la puerta. Si odia tanto la escuela ahora, ¿qué pasará más adelante?

Me puse a investigar sobre el tema, y encontré lo siguiente en un artículo publicado por la revista Selecciones del Reader’s Digest.

Todos los niños de vez en cuando gruñen respecto de la escuela. Sin embargo, de un cinco a un diez por ciento de los niños no les disgusta tanto que no quieran asistir, dice Christopher Kearney, director de la Child School Refusal and Anxiety Disorders Clinic (Clínica para niños que rehúsan ir a la escuela y trastornos de ansiedad) de Las Vegas en Nevada.

Bueno, pensé, hay otros en mi caso, a ver sigamos leyendo.

Quejarse de la escuela es normal, pero usted debería preocuparse si su hijo empieza a fingir enfermedades para evitar asistir, o se niega a hablar de su día escolar.
Si un niño parece deprimido o ansioso respecto a la escuela, finge enfermarse, en repetidas ocasiones termina en la enfermería, en la oficina del director, o se niega a hablar de episodios de la jornada escolar, debería preocuparle, dicen los psicólogos escolares Michael Martin y Cynthia Waltman-Greenwood, co-editores de Solve Your Child’s School-Related Problems (Resuelva los Problemas relacionados con la escuela de su hijo).
Afortunadamente, usted puede generalmente resolver el problema – a veces muy fácilmente.

Muy bien, entonces si hay solución, me dije. Me había dado cuenta que veces algunos maestros atienden solamente a aquellos que se sientan próximos a él, en las primeras filas del salón de clases y descuidan a los de atrás. Esto molestaba a mi hijo y decaía su estado de ánimo.

Estas son algunas de las razones más comunes por la que los niños odian la escuela.
Ansiedad.
Uno de los temores que evita que los niños disfruten de la escuela es la ansiedad de la separación. Con mayor frecuencia se produce en momentos de tensión familiar o cuando un niño está a punto de entrar a una nueva escuela.


Lamentablemente, algunos padres alimentan la ansiedad de un niño por la forma en que responden. Con los niños más pequeños, vea cómo despedirse en los primeros días de la escuela. Un “¡Que tengas un bonito día, y te recogeré a las 2:30!” inspira mas confianza que, “No te preocupes, estaré allí en diez minutos si me necesitas”.

Ollendick Thomas, jefe de una clínica para trastornos de ansiedad en niños, niñas y adolescentes en el Instituto Politécnico y en la Universidad Estatal de Blacksburg, Virginia, trató a un chico que estaba ansioso acerca del ingreso a la escuela secundaria. Se preocupaba de todo, desde perderse dentro de la nueva escuela hasta ser golpeado. Su madre se tomó el día libre en el trabajo para poder quedarse en casa y “estar allí” para él – “inadvertidamente enviaba el mensaje de que algo terrible podría ocurrir”, recuerda Ollendick.

Una vez que la madre reparó en que estaba contribuyendo al problema, comenzó a inculcar en su hijo la independencia, de llevarlo a la escuela para que pudiera aprender en torno a su camino y conocer a su maestro. Sus temores disminuyeron, y ahora es un estudiante muy aplicado.

Usted puede ayudar a su hijo a manejar situaciones de temor – desde hablar en clase hasta tomar exámenes – ensayando en casa. Ayúdelo a realizar grandes proyectos haciéndolos en pequeños trozos más manejables. Enseñe a su niño a evitar los pensamientos tales como “voy a cancelarlo” o el “No puedo manejarlo”.


Bueno, esto se está poniendo interesante, me dije, veamos que mas puedo hacer por él. Creo que este no es su problema, así que seguí leyendo.

Soledad.
A algunos niños no les gusta la escuela porque no tienen amigos. Este puede ser el caso si su hijo está siempre solo, finge enfermedades para evitar salir a excursiones o regala bienes atesorados en un intento de ser aceptado.


A menudo los problemas de soledad se pueden resolver mediante el fortalecimiento de habilidades sociales. “Un niño puede necesitar aprender a mirar a los ojos cuando habla, o a hablar mas fuerte que un susurro – o bajar la voz y no gritar”, dice Ollendick. Usted puede enseñar a un niño pequeño algunos “abridores de amistad”, como “Mi nombre es Mauricio. ¿Cuál es el tuyo? ¿Quieres jugar?”

“Una gran cantidad de niños que son solitarios no han dicho nunca algo bueno acerca de ellos mismos”, dice Matty Rodríguez-Walling profesor de Miami. “Si un niño solitario es experto en alguna tema – computadoras, por ejemplo – suelen haber otros estudiantes que quieran trabajar con él. Eso estimula la autoestima y ayuda al niño solitario a hacer amigos”.

Por fin creo que ya tengo la respuesta al problema, mi hijo era un solitario, pero efectivamente, era bueno en computadoras, las que había empezado a manejar antes de aprender a leer y escribir. Así que fortalecimos esa habilidad y eso le permitió ganar amigos, además de acercarse a las filas de enfrente en el grupo y atender mejor las clases, lo que le levantó el ánimo.

No siempre es tan fácil encontrar la respuesta a los problemas de los niños con respecto a la escuela, como me sucedió con mi hijo. Los problemas pueden ser muy variados, en el artículo solo se hablan de dos razones. Y o tuve suerte.
Lo mejor cuando se desconocen las razones, es tomar el consejo de especialistas.

Los niños y la internet

Los niños y la internet

Padres y madres de familia, esta es una noticia que se difundió en el Reino Unido, pero que es de interés general pues está sucediendo en todo el mundo. Por lo que me parece que debe ponerle atención.

El sitio web del Independent publica el día domingo 20 de octubre la siguiente noticia:

Tres de cada cuatro niños han visto imágenes de la Internet que les impacta, de acuerdo con una encuesta publicada hoy.

Un niño publicó un comentario en el tablero de mensajes del sitio web para niños NSPCC de la There4me.com diciendo: “He visto imágenes violentas que no buscaba. Estaba espantado.”

Otro niño dijo que su hermana de ocho años de edad,  buscaba en “imágenes de los animales” y terminó con anuncios pornográficos.

La organización benéfica dijo que estaba renovando su solicitud de nuevas computadoras para mejorar la alta seguridad con software de “bloqueo” para evitar que los niños accidentalmente encuentren imágenes violentas, fotos, películas o pop-ups sexualmente explícitos .

Quiere también que las redes sociales y sitios de alojamiento de vídeo, eliminen todo el material nocivo y ofensivo, en horas de búsqueda de ella.

El asesor de Política Zoe Hilton dijo: “Estamos alarmados por lo fácil que es para los niños el acceso a material perturbador de la Internet.

“Los niños estan a sólo unos pocos clics de tropezar inocentemente con imágenes perturbadoras o incluso fotos peligrosas y películas tales como escenas de sexo para adultos, violentas peleas de perros, personas autoflagelándose y niños siendo agredidos sexualmente.

“Controles de Alta seguridad instalados por los padres en las computadoras ayudaría a protegerlos.

En la actualidad los fabricantes de computadoras y minoristas dejan a los padres encontrar e instalar software que filtra el material inadecuado para los niños.

“Esto puede ser un proceso complicado para los clientes.

“Todo niño debería estar usando una computadora con software de protección a la infancia. Queremos que los fabricantes construyan en cada ordenador y lo configuren para un alto nivel de seguridad.

“También queremos asegurar que las computadoras de los minoristas tiengan este software antes de que sea vendido a los padres.

“Los sitios de redes sociales también deben poner más esfuerzo y recursos en el patrullaje de los sitios nocivos y material ofensivo y asegurar el sistema de denuncias públicas claramente marcadas, de fácil uso y adaptadas a los niños.

“También recomendamos que den información en sus sitios web sobre las fuentes de ayuda y asesoramiento, tales como ChildLine para los niños que han sido afectados por lo que han visto.

“La tecnología de protección de la infancia no puede sustituir a la atención de los padres, pero puede ser una herramienta importante.

“Los padres deben educar a sus hijos acerca de estar a salvo en Internet, y mostrarles la forma de informar sobre todo lo que vean en la internet que les moleste o preocupe”.

La internet, es una herramienta que debe ser utilizada adecuadamente, sobre todo en el caso de los niños. Es aquí donde radica la importancia de los padres. No, no en evitar que los niños se acerquen a la tecnología, sino en saber cómo, dónde y cuándo utilizarla. Estamos en la era de la tecnología y no podemos ni debemos de satanizarla, al contrario, debemos aprovecharla en beneficio de estos niños que serán quienes convivirán con ella. Y, señores padres, madres y todo adulto que tenga a su cuidado niños, si no sabemos utilizar la tecnología, tenemos que acercarnos a ella. Perdámosle el miedo o la pena de preguntar. Recuerden que en ello va el futuro de ese niño o niña. En su seguridad sicológica. Aprendamos junto con nuestros hijos. O..¿cual cree que deba ser su posición al respecto?

La familia unida

Unidos por la familia

La familia es la parte más importante en la vida cotidiana. No sólo es importante para cada miembro de la familia participar en actividades del grupo familiar, sino también es importante que la familia participe en las actividades durante el año. Cuanto más cosas puedan hacer como familia, más recuerdos se reflejarán en años posteriores. Las familias pueden dar aliento de vida. La comunicación que existe entre dos  o más personas, o entre un grupo de personas, son una especie de alquimia. Es lo que hace la vida más interesante. Las familias ayudan a crear el futuro. Tienden a impulsar a los miembros hacia objetivos valiosos en la vida. Los miembros de la familia pueden compartir intereses, sin embargo, todavía existen diferencias. Superar esas diferencias a través de la comunicación y respeto es lo valioso de la familia.