“Mi hija -comentaba cierta vecina-, no para en todo el día y termino agotada. No se que hacer para mantenerla ocupada. La maestra en la escuela se queja constantemente que no se concentra en la clase. Incluso me ha pedido, si es posible, que la cambie de escuela a una para niños especiales. ¿Que hago? ¿Es mi hija hiperactiva?

Muchos niños, como la de la vecina, son etiquetados como “hiperactivos”, pero el trastorno rara vez se explica plenamente, explica el psicoterapeuta Frances Campbell quien explica algunos de los síntomas y tratamientos del Déficit de Atención del Desorden Hiperactivo, en niños pre-adolescentes.


A menudo escuchamos describir a los niños como hiperactivos, pero ¿qué significa esto? La mayoría de los felices, niños normales tienen una gran cantidad de energía, de modo que ¿cómo distinguir entre un niño emocionado y alguien que sufre del Transtorno del Déficit de Atención con Hiperactividad? (TDAH). La respuesta es que puede ser difícil. Este trastorno puede variar en intensidad y la mayoría de los niños expresan algunos de los síntomas en algunas de las veces. Lamentablemente, no existen pruebas específicas para el TDAH, por lo que un diagnóstico se basa en la conducta del niño.

A continuación se presentan algunos de los síntomas expuestos por los niños que sufren del Transtorno del Déficit de Atención con Hiperactividad. Cabe destacar, sin embargo, que la condición se revela diferente en cada niño.


• Falta de concentración: El nombre de este trastorno nos da una pista evidente de uno de los principales síntomas. Los niños que sufren de TDAH, les resulta difícil concentrarse y tienden a ser muy inquietos. No son capaces de permanecer sentados durante mucho tiempo y no pueden realizar tareas o jugar. Por supuesto, cualquier persona que haya trabajado con pre-adolescentes dice, con mucha razón, que esta descripción se aplica a un gran número de los niños que tratan, así que ¿cómo podríamos saber si algo está mal?

• Inusualmente agresivo: Una de las mejores maneras de saber si un niño es hiperactivo es ver cómo él o ella se comporta con compañeros. Los niños con TDAH tienen dificultades para relacionarse con exactitud con los que les rodean. Por ejemplo, si proceden contra una de las frustraciones normales de un juego, pueden ser excesivamente agresivos o irritables con sus compañeros o amigos. Por lo tanto, si pelean a menudo, por motivos pequeños en apariencia, sería una posible indicación de TDAH.

• No advierten el peligro físico: Aunque la mayoría de los niños parecen, terriblemente, desconocer los peligros potenciales, esta característica puede ser más extrema en los niños con TDAH. Pueden vagar, y encontrarlos más tarde en la parte superior de un árbol alto o prendiendo fuego a la casa.


• Impulsividad: Esto es parte del mismo comportamiento anti-social e inquieto ya descrito. Si el niño tiene algo que decir, entonces él o ella lo dirá, incluso si está en una situación social en la que otros niños saben que deben estar tranquilos. También pueden embarcarse en juegos y conversaciones en los que estén interesados, sin que alguien se los pida.


• Inmadurez intelectual y emocional: Los niños con TDAH, pueden parecer emocionalmente más jóvenes que sus contemporáneos. Esto también es difícil de reconocer. Los niños se desarrollan de distintas maneras. Por ejemplo, un grupo de niños de cinco a diez años de edad pueden exhibir un rango de edad mental y ser muy saludables y normales. Los niños con TDAH a menudo se demoran mas que sus compañeros de clase, principalmente porque son incapaces de concentrarse

• Olvidadizos y / o torpes: Es conocido que todos los niños pierden o rompen cosas. Los niños hiperactivos pueden ser aún más torpes y olvidadizos que otros niños

• Búsqueda de atención: Todos los síntomas anteriores son ejemplos de la búsqueda de atención. Los niños hiperactivos son muy exigentes y su comportamiento obliga a padres o profesores, a para pasar más tiempo con ellos que nadie.

Estos son solo algunos síntomas que podrían advertirnos a los padres que algo podría estar pasando con nuestros hijos. Sin embargo, evitemos caer en el error de etiquetar a nuestros hijos de hiperactivos cuando podrían estar más sanos que sus padres y tengan, solamente, más energía que los adultos. No caigamos en los extremos, el consejo de un especialista nos ayudaría mucho a padres e hijos.

Algunas de las razones más comunes por la que los niños odian la escuela.

Recuerdo cuando mis hijos eran pequeños y solía acompañarlos a su primer día en la escuela Primaria. Con frecuencia observaba como algunos niños se negaban a entrar a la escuela, otros lloraban y se prendían a las ropas de sus progenitores. Esto angustiaba a mi hijo.

A tan sólo unos pocos pasos antes de ingresar a la escuela mi hijo, de solo siete años de edad, cursaba el segundo grado, se empecinaba. “No quiero ir”, dijo. Desde que había entrado en primer grado, odiaba la escuela. ¿Qué le pasa? Pensé mientras él caminaba arrastrando los pies hacia la puerta. Si odia tanto la escuela ahora, ¿qué pasará más adelante?

Me puse a investigar sobre el tema, y encontré lo siguiente en un artículo publicado por la revista Selecciones del Reader’s Digest.

Todos los niños de vez en cuando gruñen respecto de la escuela. Sin embargo, de un cinco a un diez por ciento de los niños no les disgusta tanto que no quieran asistir, dice Christopher Kearney, director de la Child School Refusal and Anxiety Disorders Clinic (Clínica para niños que rehúsan ir a la escuela y trastornos de ansiedad) de Las Vegas en Nevada.

Bueno, pensé, hay otros en mi caso, a ver sigamos leyendo.

Quejarse de la escuela es normal, pero usted debería preocuparse si su hijo empieza a fingir enfermedades para evitar asistir, o se niega a hablar de su día escolar.
Si un niño parece deprimido o ansioso respecto a la escuela, finge enfermarse, en repetidas ocasiones termina en la enfermería, en la oficina del director, o se niega a hablar de episodios de la jornada escolar, debería preocuparle, dicen los psicólogos escolares Michael Martin y Cynthia Waltman-Greenwood, co-editores de Solve Your Child’s School-Related Problems (Resuelva los Problemas relacionados con la escuela de su hijo).
Afortunadamente, usted puede generalmente resolver el problema – a veces muy fácilmente.

Muy bien, entonces si hay solución, me dije. Me había dado cuenta que veces algunos maestros atienden solamente a aquellos que se sientan próximos a él, en las primeras filas del salón de clases y descuidan a los de atrás. Esto molestaba a mi hijo y decaía su estado de ánimo.

Estas son algunas de las razones más comunes por la que los niños odian la escuela.
Ansiedad.
Uno de los temores que evita que los niños disfruten de la escuela es la ansiedad de la separación. Con mayor frecuencia se produce en momentos de tensión familiar o cuando un niño está a punto de entrar a una nueva escuela.


Lamentablemente, algunos padres alimentan la ansiedad de un niño por la forma en que responden. Con los niños más pequeños, vea cómo despedirse en los primeros días de la escuela. Un “¡Que tengas un bonito día, y te recogeré a las 2:30!” inspira mas confianza que, “No te preocupes, estaré allí en diez minutos si me necesitas”.

Ollendick Thomas, jefe de una clínica para trastornos de ansiedad en niños, niñas y adolescentes en el Instituto Politécnico y en la Universidad Estatal de Blacksburg, Virginia, trató a un chico que estaba ansioso acerca del ingreso a la escuela secundaria. Se preocupaba de todo, desde perderse dentro de la nueva escuela hasta ser golpeado. Su madre se tomó el día libre en el trabajo para poder quedarse en casa y “estar allí” para él – “inadvertidamente enviaba el mensaje de que algo terrible podría ocurrir”, recuerda Ollendick.

Una vez que la madre reparó en que estaba contribuyendo al problema, comenzó a inculcar en su hijo la independencia, de llevarlo a la escuela para que pudiera aprender en torno a su camino y conocer a su maestro. Sus temores disminuyeron, y ahora es un estudiante muy aplicado.

Usted puede ayudar a su hijo a manejar situaciones de temor – desde hablar en clase hasta tomar exámenes – ensayando en casa. Ayúdelo a realizar grandes proyectos haciéndolos en pequeños trozos más manejables. Enseñe a su niño a evitar los pensamientos tales como “voy a cancelarlo” o el “No puedo manejarlo”.


Bueno, esto se está poniendo interesante, me dije, veamos que mas puedo hacer por él. Creo que este no es su problema, así que seguí leyendo.

Soledad.
A algunos niños no les gusta la escuela porque no tienen amigos. Este puede ser el caso si su hijo está siempre solo, finge enfermedades para evitar salir a excursiones o regala bienes atesorados en un intento de ser aceptado.


A menudo los problemas de soledad se pueden resolver mediante el fortalecimiento de habilidades sociales. “Un niño puede necesitar aprender a mirar a los ojos cuando habla, o a hablar mas fuerte que un susurro – o bajar la voz y no gritar”, dice Ollendick. Usted puede enseñar a un niño pequeño algunos “abridores de amistad”, como “Mi nombre es Mauricio. ¿Cuál es el tuyo? ¿Quieres jugar?”

“Una gran cantidad de niños que son solitarios no han dicho nunca algo bueno acerca de ellos mismos”, dice Matty Rodríguez-Walling profesor de Miami. “Si un niño solitario es experto en alguna tema – computadoras, por ejemplo – suelen haber otros estudiantes que quieran trabajar con él. Eso estimula la autoestima y ayuda al niño solitario a hacer amigos”.

Por fin creo que ya tengo la respuesta al problema, mi hijo era un solitario, pero efectivamente, era bueno en computadoras, las que había empezado a manejar antes de aprender a leer y escribir. Así que fortalecimos esa habilidad y eso le permitió ganar amigos, además de acercarse a las filas de enfrente en el grupo y atender mejor las clases, lo que le levantó el ánimo.

No siempre es tan fácil encontrar la respuesta a los problemas de los niños con respecto a la escuela, como me sucedió con mi hijo. Los problemas pueden ser muy variados, en el artículo solo se hablan de dos razones. Y o tuve suerte.
Lo mejor cuando se desconocen las razones, es tomar el consejo de especialistas.