Seguramente usted ha visto vampiros en su pantalla del televisor. ¿Realmente existen, o sólo son una mera leyenda o mitos? Lo crea o no los vampiros existen. Sólo hay tres especies conocidas en América Central y del Sur.

Los vampiros por lo general se alimentan de la sangre de grandes aves, ganado, caballos, cerdos, y a veces de humanos. Sin embargo, literalmente, no chupan la sangre. La parte frontal de los dientes, los labios y la lengua son altamente especializados. Su mejilla canina y dientes como navaja de peluquero cortan los pelos. Enseguida un trozo de piel es retirada con la “maquinilla de afeitar” de sus afilados dientes anteriores en forma de “V”, casi como usar una cucharilla para bola de helados.

Durante este proceso, la saliva del animal, que contiene un anticoagulante, se libera y la consiguiente herida sangra libremente, permitiendo al vampiro alimentarse utilizando sus muy especializados labio inferior y lengua. La saliva también contiene algún tipo de anestesia, por ende, su víctima no puede sentir mayor cosa mientras se alimenta. Las ranuras en el labio superior y parte inferior de la lengua constituyen una especie de popote que le permiten succionar la sangre en vez de lamerla. Por lo general, los murciélagos-vampiros no buscan la sangre humana, a menos que usted esté de campamento cerca de su hábitat. No le sorprenda si a la mañana siguiente, encuentra usted una gran herida en su cuerpo.

Sin embargo, el murciélago-vampiro puede no ser tan malo como lo retrato. Tienen cierto valor positivo para la medicina. Una potente sustancia anti-coagulante extraída de la saliva de los vampiros está siendo utilizada en la medicación de accidentes cerebro vasculares y los ataques al corazón, sin que incremente el riesgo de daño cerebral, según un estudio en cuestión que apareció en el Journal of the American Heart Association.

Fuente: Unbelievable Facts